Pasado y presente del salvamento y socorrismo en España

Salvamento y socorrismo, un deporte que salva vidas

España, donde es deporte federado desde 1961, una potencia mundial

El salvamento y socorrismo es tenido como un deporte que salva vidas, que se disputa tanto en instalaciones acuáticas cerradas como en aguas abiertas y que abarca cuatro dimensiones fundamentales: humanitaria, deportiva, educativa y profesional.

La mayoría de las pruebas, que se pueden desarrollar en el medio acuático o en tierra, dotan al socorrista de una capacidad y preparación considerables para llevar a buen término los rescates acuáticos de forma eficaz, dado que las pruebas, independientemente de las categorías, requieren un cierto nivel de fuerza, potencia, resistencia, velocidad, flexibilidad y coordinación.

Se disputan tanto pruebas individuales, donde juegan un papel importante las capacidades y habilidades que posee cada socorrista, como por equipos, en las que, junto a las capacidades y habilidades individuales, se introduce la estrategia o táctica del grupo, y, en el caso de las que se disputan en aguas abiertas, la valoración de las corrientes, mareas, dirección del viento y formas de entra o salir del agua, entre otras.

A nivel deportivo, España es uno de los países que se encuentran en la élite mundial y cerró la temporada 2017-2018 con una campeona del Mundo en una prueba individual, de 100 metros de remolque de maniquí con aletas absoluta femenina y también con oro en una prueba por equipos, en la de 4×50 metros combinado junior masculino, y con la selección nacional junior como Campeona de Europa.

Bañistas en la playa de la concha con cuerdas para agarrarse en 1916 (Ricardo Martín. CC BY-SA. Fondo Foto Ricardo Martín-Kutxa_Fototeka)
Bañistas en la playa de La Concha, en San Sebastián, con cuerdas para agarrarse en 1916 (Ricardo Martín. CC BY-SA. Fondo Foto Ricardo Martín-Kutxa_Fototeka)

El primer antecedente: 1880

En España, el nacimiento del salvamento y socorrismo no federativo data del año 1880 bajo el patrocinio de la Reina María Cristina, momento en el que se creó la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos, que actuaba únicamente en las costas de la Península, islas y provincias de Ultramar.

Posteriormente, y debido a la disminución del número de ahogados que se produjo desde su creación, fue declarada de “utilidad pública” el 12 de enero de 1887.

La Sociedad Española de Náufragos desarrolló su labor eficazmente hasta el año 1940, donde a causa de limitaciones presupuestarias sufrió un importante retroceso.

En 1955 y gracias al patrocinio del vicealmirante Ignacio Martel Viniegra, marqués de San Fernando, y con la colaboración de José Maján Gálvez y Justo Durán, se creó la Comisión Nacional de Salvamento y Socorrismo, logrando en muy poco tiempo extender su campo de actuación tanto a la costa como a aguas del interior.

En 1958 fue declarada Oficial, dependiendo ya desde el año anterior de la Federación Española de Natación, que había sido fundada en 1920 por Bernardo Picornell, formada por personas procedentes del mundo de la natación, de la Cruz Roja y del mundo subacuático.

Fue a raíz del Campeonato del Mundo de Salvamento y Socorrismo celebrado en la Piscina Municipal y el Lago de la Casa de Campo de Madrid en junio de 1960, y gracias a los éxitos conseguidos, cuando la entonces Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, a cuyo frente estaba José Antonio Elola-Olaso, autorizó la creación de la Federación Española de Salvamento y Socorrismo, quedando legalmente constituida el 1 de enero de 1961.

Es a partir de este momento cuando la Federación va a extender su radio de actuación por toda España a través de sus Delegaciones correspondientes y mediante la constitución de las actuales Federaciones Territoriales.

Una de sus misiones principales era la de formar socorristas acuáticos desarrollando su labor profesional en zonas costeras (mar), zonas del interior (ríos, lagos, pantanos, etc.) o zonas artificiales (piscinas, parques acuáticos, etc.).

A finales de 1989 la Federación Española de Salvamento y Socorrismo constituye la Escuela Española de Salvamento y Socorrismo, con carácter nacional y con el objetivo de formar y preparar a sus técnicos a través de cursos, seminarios, congresos, jornadas, etc.

Tras la constitución de la Escuela Española de Salvamento y Socorrismo se estructuran y uniforman las titulaciones federativas.

Estos datos, recogidos en una ponencia en 2003 por Alberto García Sanz, actual director de la Escuela de la hoy Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, le llevaron a reflexionar que “resulta anecdótico observar que la autorización para la constitución” de la Federación se produjese “gracias tanto a la rama profesional del salvamento (prevenir el número de ahogamientos producidos en España) como a la rama deportiva del mismo (a raíz de los éxitos conseguidos en el Campeonato del Mundo de Salvamento y Socorrismo de 1960 celebrado en Madrid) y, no menos curioso resulta el paralelismo existente entre el socorrista profesional y la constitución” de la entidad “como federación deportiva de salvamento y socorrismo que vela por dar seguridad en las zonas de baño al igual que su predecesora la Comisión Nacional de Salvamento y Socorrismo”.

Bañero ayudando a una bañista a levantarse de la arena en San Sebastián en 1920 (Pascual Marín. CC BY-SA. Fondo Marín-Kutxa Fototeka)
Bañero ayudando a una bañista a levantarse de la arena en San Sebastián en 1920 (Pascual Marín. CC BY-SA. Fondo Marín-Kutxa Fototeka)

En este mismo trabajo, Alberto García recoge que la figura del “bañero”, lo que hoy conocemos con la denominación de “socorrista”, aparece por primera vez en la Orden de 31 de mayo (Ministerio de la Gobernación) publicada el 13 de junio de 1960, que regula la normativa sobre piscinas de uso público y establece en el artículo 22 del capítulo VII que “las piscinas públicas tendrán, indispensablemente, bañeros que sean expertos nadadores, adiestrados en el salvamento de náufragos y conocedores de la práctica de los ejercicios de respiración artificial en casos de asfixia por inmersión…”.

Deporte, formación, prevención e igualdad

Hoy día, la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, que recibió el título de “Real” con motivo del cincuenta aniversario de su fundación, en 2011, es el principal referente no sólo en el ámbito deportivo, sino también en el de la prevención, la formación y en el de las políticas de la igualdad real entre hombres y mujeres.

Presidida por una mujer, Isabel García Sanz, desde 2004 (es una de las tres federaciones deportivas españolas que tienen a su frente a una mujer), desarrolló durante la temporada 2018-2019 casi seiscientas competiciones, de las que 38 tuvieron la consideración de nacionales.

En los Campeonatos de España participaron 2.786 socorristas, de los que justo la mitad, 1.393, fueron de categoría masculina y femenina, mientras que en el conjunto de la competición federada hubo 6.292 participantes, con 3.163 femeninas y 3.129 masculinos.

Con veintidós medallas, tres de oro, cinco de plata y catorce de bronce, la selección nacional junior es campeona de Europa de la categoría, título que obtuvo en la competición celebrada en Irlanda en septiembre de 2018, el mejor resultado de la historia de este deporte en los hasta entonces 57 años de existencia federada.

Mientras que en el conjunto de la clasificación España se hizo con el primer puesto, en las pruebas de piscina, el Campeonato de Europa de Irlanda situó a la selección junior como subcampeona, por detrás de Italia y empatados a puntos con Alemania, y en las de aguas abiertas se obtuvo la tercera posición.

Estos resultados auguran, al tratarse de la categoría junior, en cuyo equipo se contó con algunos juveniles en el Campeonato de Irlanda, un prometedor futuro para el salvamento y socorrismo español, que comienza a ver así los frutos de los trabajos de tecnificación que se vienen desarrollando en la actual etapa directiva desde 2004.

En esta misma temporada se consiguieron otros diez metales en el Campeonato del Mundo, disputado en noviembre de 2018 en Australia, dos oros, tres platas y cinco bronces, uno en la categoría absoluta y ocho en la junior, y en la que se batieron o se establecieron 139 récords de España, 79 de ellos en pruebas de categoría femenina, 55 en masculina y cinco en pruebas mixtas.

A nivel internacional, España no es sólo un país más en la élite de la competición de este deporte, sino que también es un referente en la gestión e iniciativa, tanto a nivel deportivo como en el campo de la prevención y la formación.

La Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo gestiona la Copa de Europa, que en 2019 llega a la segunda edición y que fue creada a iniciativa de España, competición que se disputa en piscina y aguas abiertas y donde tres socorristas españoles se hicieron con los primeros puestos en cuatro de sus pruebas durante la primera de sus convocatorias durante 2018.

Presencia internacional también a nivel institucional

A nivel institucional, España, a través de Isabel García Sanz, preside la Federación Latinoamericana de Salvamento y Socorrismo (FLASS), al tiempo que es vicepresidenta de la Federación Europea de Salvamento (ILSE, en sus siglas en inglés), donde fue la primera mujer que fue elegida para esta responsabilidad, y forma parte de la Junta Directiva de la Federación Internacional (ILS).

Otros siete representantes españoles forman parte de distintos órganos de la FLASS, la ILSE y la ILS.

Más de ocho mil socorristas fueron formados durante 2018 y más de 13.000 alumnos recibieron formación en prevención de accidentes en el medio acuático, campo donde la campaña #StopAhogados, que comenzó en 2016, se extiende todo el año con la intención de rebajar el número de muertes por ahogamientos en espacios acuáticos.

El Informe Nacional de Ahogamientos (INA) recoge estos fallecimientos en la estadística de referencia en este campo desde que en 2015 se decidió por el ente federativo su puesta en marcha ante la tardanza en salir a la opinión pública de los datos oficiales, que lo suele hacer con dos años de retraso.

En la actualidad, la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo prepara la tercera edición del Congreso Internacional de Prevención de Ahogamientos #CIPREA 2020, que se celebrará entre el 16 y el 18 de octubre de ese año, tras las dos primeras convocatorias, que tuvieron lugar en 2016 en Motril (Granada) y 2018 en Benalmádena (Málaga).

En esta última se reunieron más de dos centenares de participantes de dieciséis países para abordar en ocho áreas temáticas 45 comunicaciones, ocho ponencias plenarias y dos mesas de debate, en lo que es la principal reunión sobre prevención de ahogamientos en espacios acuáticos que se celebra en España.

La Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo estructura su área deportiva en tres direcciones (Eventos Deportivos, Planificación y Análisis y Alta Competición) y un Secretaría Técnica, y gestiona su acción formativa a través de la Escuela Española de Salvamento y Socorrismo.

Cuenta, además, con ocho comisiones de trabajo (Alto Nivel, Investigación, Tecnificación, Prevención y Seguridad, Técnico-Arbitral, Comunicación, Sanitaria y Mujer y Salvamento y Socorrismo) y forma parte del Comité Olímpico Español, donde su presidenta es vicepresidenta, la primera mujer que alcanza este puesto por elección, y presidenta de su Comisión de Mujer e Igualdad de Género.

*Agradecemos a Alberto García Sanz la aportación de sus trabajos de investigación e imágenes para la confección de este documento